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La América Española fue defendida bien con picas o arcabuces, bien con su férreo mando y experiencia, en gran medida por soldados de los Tercios que fueron destinados al Nuevo Mundo. También en los Océanos los Tercios eran protagonistas para asegurar, contra piratas e ingleses principalmente, la comunicación entre territorios de la Monarquía Hispánica. Sin los Tercios y los herederos de sus armas e insignias la Historia de España sería distinta. Muy distinta.

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“Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias”, Miguel Ángel Cuenca
“Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias”, Miguel Ángel Cuenca
“Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias”, Miguel Ángel Cuenca

“Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias” es el primero de una colección de albumes ilustrados que se titulará Gestas de España.

Ésta colección ofrece la oportunidad a los pequeños y, por qué no, a los adultos, de aprender sobre grandes proezas y acontecimientos de nuestra historia española. Así conocerán a algunos de nuestros héroes nacionales ¡que no tienen nada que envidiar a los de Marvel!.

Éste album ilustrado está escrito en rima ofreciendo un ritmo de lectura ameno y está lleno de ironía haciendo el libro perfecto para todas las edades.Escrito por Manuel Angel Cuenca con virtuosa rima y agudo humor, comienza así:

“Si se mide la grandeza por las gestas y los logros, no hubo en España Almirante más gigante a ningún ojo.
Ya de joven sus hazañas le costaron varios miembros que suplió con valentía y la inventiva de un genio”

La ilustraciones son de Gloria Cuenca abocetadas a lápiz y terminadas a todo color digitalmente pero con un toque cálido y de trazo ligero.

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“Los invencibles de América”, Jesús A. Rojo
“Los invencibles de América”, Jesús A. Rojo

Género: Libro de historia España
Nº páginas: 256
Ilustraciones: 32 páginas color
Tamaño: 17cm ancho x 24 cm alto
ISBN: 978-84-943923-2-0
Soporte: Libro impreso & digital
Encuardernación: Flexbinder con Stamping en cubierta

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A la conquista de los Apaches
A la conquista de los Apaches
A la conquista de los Apaches

El “Old Spanish Trail” (Florida-California) empezó a forjarse con Álvar Núñez Cabeza de Vaca a principio del siglo XVI. Él encabezó durante diez años una expedición recorrió el extenso territorio que va desde Río Bravo hasta El Paso, atravesando Texas.

Había llegado en 1527 en una escuadra compuesta por cinco navíos y seiscientos hombres dispuestos a poner pie y a explorar Tierra Firme, concretamente La Florida. Con los precendentes de otros conquistadores estaba en el ánimo de estos pioneros conseguir fortuna. Pero nadie dijo que fuera fácil … la escuadra fue desbaratada por los temporales, disminuida por las deserciones, las enfermedades, la ferocidad combativa de los nativos… Al cabo de un tiempo sólo quedaron un puñado de expedicionarios, Cabeza de Vaca entre ellos, convencidos de actuar en nombre del Emperador Carlos V para tomar posesión de aquellas tierras y predicar a los indígenas la verdad del Evangelio.

Tres siglos depués Florida y California, a través de Texas, quedaban unidas por el <>, que había comenzado precisamente con la difícil aventura de Cabeza de Vaca. Epopeyas difíciles de imaginar en la actualidad.

Pero empecemos por el principio, nuevas tierras, nuevos retos… y dificultades y peligros máximos.

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Dragón de Cuera
Dragón de Cuera
Dragón de Cuera

Dragón de Cuera. España tuvo que controlar durante siglos extensísimos territorios de lo que hoy es Estados Unidos, estableciendo rutas de comunicación entre México y California, o entre Florida y Texas (el famoso Camino Real de Tierra Adentro). Pero también extendió su control más allá de las Rocosas, a las praderas del medio oeste y a territorios tan septentrionales como Montana, las Dakotas, e incluso el Canadá y Alaska, donde el Imperio Español fija frontera con Rusia. Esto generó que las tropas españolas ya tuvieran numerosos conflictos con las tribus indias, especialmente con los apaches, los siouxs y los comanches, cientos de años antes de que lo hiciera la caballería americana.

Para patrullar estos territorios, España creó un sistema doble de defensa, orientado por un lado a la protección de puertos y costas con ejércitos pertrechados y entrenados a la europea; y por otro, a la protección interior de misiones, ranchos, pueblos y tribus aliadas, de los ataques de las tribus nómadas, donde las tropas españolas fueron paulatinamente cambiando sus armas, sus tácticas y su equipo para adaptarse a las condiciones propias de esos territorios y a la lucha contra los indios.

Para esta última misión, surge un nuevo tipo de soldado: El Dragón de Cuera

El uniforme de los Dragones de Cuera quedaba regulado en el reglamento de 1772: “El vestuario de los soldados de presidio ha de ser uniforme en todos, y constará de una chupa corta de tripe, o paño azul, con una pequeña vuelta y collarín encarnado, calzón de tripe azul, capa de paño del mismo color, cartuchera, cuera y bandolera de gamuza, en la forma que actualmente las usan, y en la bandolera bordado el nombre del presidio, para que se distingan unos de otros, corbatín negro, sobrero, zapatos y botines.”

El citado reglamento preveía también las siguientes armas: Una espada ancha, lanza, adarga, escopeta y pistolas. La adarga era al estilo árabe (dos círculos interseccionados) y estaba confeccionada de piel, aunque en ocasiones podían llevar rodelas (circulares), también de piel. En ambas piezas debían ir dibujados los cuarteles de Castilla en el centro. Además, el soldado de cuera debía contar con 6 caballos, un potro y una mula, debido a los inmensos territorios que debían controlar. Las banderas que utilizaban también llevaban generalmente los cuarteles de Castilla, aunque también utilizaron la Cruz de Borgoña, esa que forma parte de la Bandera de España Antigua.

fuente: http://www.gehm.es/edad-moderna/los-dragones-de-cuera-el-primer-lejano-oeste/

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El otro mar
El otro mar
El otro mar

En el año 1500, un hidalgo extremeño llega a las costas de América. Es un aventurero, como tantos otros, que se enriquece para arruinarse pronto, viaja como polizón a Tierra Firme (istmo de Panamá), lucha, conspira y destruye para levantar nuevas ciudades. Se gana el título de gobernador de Veragua y, un día, este Vasco Núñez de Balboa escucha una fabulosa historia de boca de un cacique indígena: la historia del “otro mar”.

Según las palabras del indio kuna, “al sur de las montañas de la selva del Darién existía un inmenso océano, desconocido para el hombre blanco y a cuyas orillas habitaban poderosas tribus ricas en oro y metales preciosos”. Quién sabe si fue la ambición, la avaricia o la locura lo que empujó a aquellos hombres a adentrarse en aquella provincia inhóspita. Quién sabe qué vivió realmente Vasco Núñez de Balboa aquellos días de incertidumbre y penuria.

La historia de lo que pudo haber sido es la que ha recreado Alfonso Zapico en cómic –Premio Nacional 2012 de este medio con Dublinés–, tras documentarse el propio autor asturiano in situ, después de atravesar el Atlántico para recorrer una zona selvática en Panamá en la expedición montada por la Fundación Mare Australe, la misma ruta que siguieron Núñez de Balboa y sus hombres en 1513. Zapico hizo una suerte de Camino de Santiago húmedo en condiciones muy exigentes a lo largo de 110 kilómetros por los parajes del parque natural de Darién, siguiendo los pasos de Vasco Núñez de Balboa hasta dar con ese “otro mar”, el océano Pacífico.

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España contraataca
España contraataca

Este es un relato real y verdadero. Tan real, que no tiene muchos antecedentes en la historia, falseada, como está, por los intereses creados de no abonarle a España nada que pueda exaltar su más que merecida grandeza. Es la historia de Bernardo de Gálvez y la generosa ayuda (también interesada, claro) que España otorgó a la causa de la independencia de los Estados Unidos: tanto el dinero donado por los españoles a la escuadra francesa que intervino en Yorktown, como el empuje hispano al sur, en La Florida, colaboraron a mermar las tropas inglesas que, en caso contrario, hubiesen podido aplastar el levantamiento.

Por otra parte gracias a que España dividió la guerra en dos frentes, el propio de los rebeldes y el enfrentamiento directo con España en una guerra de alcance global, oponerse a la revuelta se convirtió para Gran Bretaña en una tarea incosteable. Lee más aquí de por qué Inglaterra con todo lo que invirtió no pudo nunca asentarse en América

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Exploradores españoles del siglo XVI
Exploradores españoles del siglo XVI

Vindicación de la acción constructiva de la época española en América. Es obra espontánea, desinteresada y, por ende, imparcial, de un escritor norteamericano y fruto de sus estudios, investigaciones y concienzudos juicios.

 

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Galvez en America
Lámina “Por España y por el Rey, Gálvez en América”

Título: POR ESPAÑA Y POR EL REY, GÁLVEZ EN AMÉRICA. Papel couché, semimate de 350 grs/m., de alta calidad. Medidas sin enmarcar: 82 x68 cm. Aprox. (incluidos 5 cms. de paspartú por cada lado). Certificado de autenticidad: sello autenticidad Ferrer-Dalmau, número de referencia y sello en … Leer más

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Los Tercios en América
Los Tercios en América

En la mañana de Pascua de 1625, con los estandartes y gallardetes al viento y las cubiertas altas adornadas de pavesadas encarnadas, una magnífica Armada, la más poderosa organizada por España desde la La Felicísima, cruzó la barra de San Antonio en la costa de Brasil y se adentró en la Bahía de Todos los Santos.

La vista era imponente. Se trataba de la mayor fuerza naval que jamás hubiese cruzado el océano Atlántico y su frente de combate se extendía 6 leguas sobre el mar: 56 navíos y 1.185 cañones pertenecientes a las Armadas del mar Océano, del estrecho de Gibraltar y de Portugal, y a las Escuadras de Vizcaya, de Nápoles y de las Cuatro Villas. Embarcados iban 12.463 soldados españoles, portugueses y napolitanos encuadrados en 5 tercios de infantería, 2 españoles, 2 portugueses y 1 napolitano. El objetivo era recuperar la ciudad del Salvador, capital del Brasil, conquistada por una expedición holandesa el año anterior. Fue, junto con Breda, Cádiz, Génova y Lima, una de las grandes victorias de las armas hispanas que hicieron de 1625 el Annus Mirabilis español.

Para recuperar la capital del Brasil, Salvador de Bahía, España organizó la más grande fuerza expedicionaria llegada al continente americano hasta la fecha: 5 Tercios (2 viejos españoles, 1 viejo napolitano y 2 portugueses) embarcados en una gran flota compuesta por 3 armadas (la del mar Océano, la del Estrecho de Gibraltar y la de la Corona de Portugal) y 3 escuadras (la de las Cuatro Villas, la de Vizcaya y la de Nápoles), haciendo una proyección de la fuerza a miles de kilómetros de sus bases al tiempo que mantenía los frentes de Flandes, con el asedio de Breda, Alemania, y el Mediterráneo.

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Maletín pirata
Maletín pirata
Maletín pirata

Los piratas desarrollaron su actividad en el Caribe durante decenas de años (con la connivencia y amparo de la autoridades inglesas que nunca es tarde para explicarle esto a los hijos…).  Durante todos esos años fueron los soldados españoles los que lucharon y vencieron en innumerables ocasiones a estos temibles personajes que sembraban de terror la costa que pisaban.

La figura de PlayMobil de 7.5 cm de altura es la piedra angular de este sistema de juego creativo, ganador de numerosos premios internacionales. El rol de juego imaginativo con temáticas modernas e históricas fascina a niños y niñas y está muy bien valorado por padres y educadores.

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PIratas caribe
Piratas en el caribe
Piratas en el caribe

Imaginemos la paz y la quietud de cualquiera de las muchas ciudades del Caribe español. La guardia, a menudo escasa, apenas vigila los derruidos muros, demasiado caros de reparar, y los habitantes duermen en sus casas en espera de lo que deparará el nuevo día. Pero lo que trae el alba es el rugido de los cañones, las descargas de los mosquetes y el sonido metálico de los machetes y de las hachas de abordaje. Lo que al principio no fue sino otra forma de guerra, el corso, patrocinada por los estados que jugaban al ajedrez fue transformándose, poco a poco, en descarnada piratería.

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Lámina “Camino de Cortés”
Lámina “Camino de Cortés”
Lámina “Camino de Cortés”

Lámina: Camino de Cortés.

El pintor Augusto Ferrer-Dalmau, asesorado por el historiador David Nievas Muñoz, ha  finalizado “La marcha a Tenochtitlán” un cuadro fidedigno como pocos de uno de los episodios más épicos de nuestra historia, protagonizado por Hernán Cortés.

El cuadro es todo una declaración de intenciones sobre cómo pudo haber ocurrido aquella gesta. Guía al conjunto un guerrero tlaxcalteca, en calidad de aliado, vistiendo su escaupil y empuñando su maquahuitl (la temible espada de madera con lascas de afilada obdisiana formando su filo).  Detrás de él, los jinetes ligeros o con armadura, que fueron fundamentales en las batallas libradas en en el nuevo Continente. Siguen arcabuceros, muy poco numerosos,  y ballesteros, más desconocidos pero numerosos, que tuvieron gran importancia en aquella conquista. Los españoles llevaron a sus enemigos un tipo de guerra al que no estaban acostumbrados, basada en sólidas formaciones cerradas con gran poder ofensivo/defensivo, a la usanza de los cuadros de picas europeos, y también la guerra irregular, de la “entrada” y el golpe de mano, aprendida en la Guerra de Granada. Es la historia que respira por la pintura.

Ferrer-Dalmau ha puesto su técnica en el empeño muy similar al del historiador: la exactitud, el rigor y la técnica asombrosa, al servicio de la historia, de la que nos cuenta el cuadro y también de la que todos compartimos a ambos lados del Atlántico.

La hueste no la formaban solo soldados (tlaxcaltecas o españoles), jinetes, capitanes y cañones. Con ellos, y no menos importantes, iban los civiles. Los caciques totonacas y tlaxcaltecas habían dado a Cortés miles de porteadores: los “tameme”. Junto a ellos, las mujeres que acompañaban a la tropa, en calidad de sirvientas o mucamas, que realizaban aquellas tareas que aquellos hombres consideraban impropias de su sexo, pero no por ello menos vitales para el día a día de un ejército. Muchos españoles tomaron a éstas mujeres como compañeras, barraganas y en ocasiones esposas, incidiendo en el fenómeno del mestizaje, que se llevaba produciendo desde las primeras expediciones de Colón.

Fuente: abcblogs.com

 

 

 

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Lámina “Españoles en el Colorado”
Lámina “Españoles en el Colorado”
Lámina “Españoles en el Colorado”

Españoles en el Cañón del Colorado. La escena recoge el momento en el que López de Cárdenas se asoma al enorme tajo («entonces vimos una gran barranca») e intenta llegar al río, en 1540.

La historia transcurre más o menos, así: Francisco Vázquez de Coronado parte en 1540 de Compostela (hoy Jalisco, en México) y tras pisar Arizona y Nuevo México decidió enviar pequeñas partidas exploratorias en busca de las míticas «siete ciudades de Cíbola».

Un puñado de españoles, bajo el mando de García López de Cárdenas, se encontró con indios hopi que les hablaron de un gran río al que llamaron Tizón (según recuerda Nievas Muñoz). Pronto llegaron a un paisaje inhóspito y según sus notas: «Vimos una gran barranca», y el río al fondo, que a esa distancia adivinaban pequeño.

Este es el momento que recoge el cuadro de Ferrer-Dalmau. Desafiando al sol abrasador, los españoles quisieron bajar para abastecerse de agua, pero cuanto más bajaban, más sed, debido a la temperatura hirviente que se agudiza en el fondo del Cañón. Solo entonces supieron la verdadera dimensión de la hondonada, y el caudal del río, que era para ellos «como el Gualdalquivir». Fracasaron en su intento, hubieron de regresar sin lograr beber, asombrados por la profundidad del tajo que el río había hecho en el paraje.

Meses más tarde, Fernando de Alarcón, de la expedición de Coronado, remontaría el río llegando a California. Los españoles dibujaban el mundo a cada paso.

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