Entrevista a Magdalena de Pazzi, autora de «Tercios del Mar»

Es todo un honor tener la oportunidad de hacerle unas preguntas aprovechando la publicación de su último libro «Tercios del Mar», habida cuenta del dilatado conocimiento en el ámbito militar y marítimo de los siglos XVI y XVII que atesora y de ser una referencia en este ámbito para aquellos a los que nos gusta la Historia de España y, más concretamente, el Siglo de Oro.

No podemos dejar de fijarnos, antes de entrar en materia, en su impresionante curriculum: Catedrática de Historia Moderna, secretaria y vicedecana de Relaciones Internacionales, Institucionales y Estudiantes, profesora invitada en universidades extranjeras, tiene cientos de publicaciones especializadas. Fuera del ámbito universitario ha sido vicepresidenta y presidenta de la ONG Fundación Mary Ward de Ayuda al Perú ( asesora y valorar actuaciones relacionadas con la Historia, la cooperación y el desarrollo)

P: ¿Cómo estira su tiempo para poder, además, escribir libros?

R: Sacándolo un poco de allí o allá. Yo soy muy ordenada y asumo compromisos que se que voy a cumplir por el tiempo que les dedico. También trabajo algún que otro fin de semana lo que no he podido terminar de lunes a viernes. Pero tengo la suerte de que me cunde mucho y lo paso muy bien descubriendo nuevos aspectos históricos que no conocía.

Actualmente forma parte del Consorcio MUSACCES, en calidad de máxima responsable del área de Relaciones Institucionales del propio consorcio. Sobre este último proyecto

P: ¿Cual es el objetivo del MUSACCES? tenemos entendido que el Museo del Prado es impulsor principal.

R: MUSACCES es un proyecto de Museología e integración social y busca la difusión del Patrimonio Artístico y Cultural del Museo del Prado a colectivos con especial accesibilidad (invidentes, sordos y reclusos)usos) con apoyo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, además de redefinir los recursos tradicionales. Participa en este Consorcio la UCM, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha sido una experiencia muy positiva y enriquecedora.

Entrando en materia…

P: ¿Por que un libro sobre los Tercios del Mar? y en esa línea ¿Se puede considerar a los Infantes de Marina como herederos de los Tercios?

R: Hacía tiempo que yo venía trabajando en el personal embarcado en las Armadas de los siglos XVI y XVII. Había escrito varios artículos sobre esta temática pero fue «La Esfera de los Libros» la que se puso en contacto conmigo porque quería que escribiera un libro sobre los tercios del mar, quienes eran, cómo se formaron, cómo se organizaba el personal embarcado, cuál era la relación ente soldados y los marinos, cómo pasaban sus horas en la inmensidad del mar, a qué dedicaban el tiempo libre, que comían, cuál era su asistencia sanitaria…en fin, todos aquellos aspectos relacionados con la vida de los tercios en el mar.

No se trata de considerar a los Infantes de Marina como herederos de los Tercios. Éstos constituían el Ejército de tierra de la Monarquía Hispánica y aquellos que se embarcaron de manera regular y continuada a partir del año 1537 sí deben considerarse el primer cuerpo de infantería española.

El subtitulo del libro explicita «Historia de la primera Infantería de Marina Española», pero en el libro se apunta que el Rey de España dejó oficializado que fue la primera Infantería del Marina de la Historia. Nadie ha dicho lo contrario. Así que

P: ¿Es aventurado decir que fue la primera infantería de marina de la Historia?

R: No es aventurado. En efecto, el subtítulo es ese que indica usted, y es acertado. Los soldados solían ir en los barcos para cumplir una determinada misión, al igual que los marineros, pero esos soldados no constituían una dotación de forma fija. Hasta que en 1537, los tercios quedaron incorporados de manera fija cada vez que se aprestaba una armada para luchar contra un enemigo determinado en una empresa naval. Y lo hacían en operaciones anfibias, en operaciones de desembarco, asistiendo a los tercios de tierra, ayudando a construir un puente…

«Tercios del Mar» es una obra con numerosas referencias, bibliografía y muchos legajos y archivos consultados. Sin embargo, nos da la sensación que esa parte investigadora no es un problema para usted.

P: ¿Le atrae esa parte de arduo trabajo de investigación? ¿Piensa que es posible todavía encontrar una carta, un escrito perdido que sea clave para resolver algún asunto espinoso de aquella época?

R: Investigar es algo apasionado para cualquier historiador. Y no me parece arduo porque se trata de rastrear, localizar la documentación que es necesaria para elaborar una hipótesis y definir los resultados de la investigación. Me siento muy a gusto cuando estoy en un archivo pasando largas horas buscando en una sección en otra. Al acabar la carrera, mi primer maestro, el profesor José Alcalá Zamora, me llevó al Archivo de Simancas, y allí descubrí la alegría de encontrar documentos que te sorprenden por su contenido tan gráfico. En Simancas me muevo «como pez en el agua». También, por supuesto, el Museo Naval y sus maravillosas colecciones documental y el Archivo General Militar de Madrid, que ha sido un verdadero descubrimiento por la interesante documentación localizada en sus fondos con temas relacionados con la Armada en los siglos XVI y XVII.

Archivos General de Simancas en Valladolid, El Escorial, el Archivo General Militar, Archivo del Museo Naval en Madrid, el Archivo Naval en Cartagena, sólo visitar estos ya lugares parece un buen aliciente para escribir un libro sobre historia naval

P: ¿Cómo es el proceso de seleccionar/desechar la información, entre tanta disponible, para construir una obra original con un hilo argumental principal que recoja la esencia de lo que ha consultado y lo que quiere transmitir?

R: En primer lugar, hay que informarse de lo escrito sobre el tema que es objeto de investigación, es decir localizar los libros o artículos que se han escrito sobre esa temática. Es una parte interesante de la investigación porque permite ir a las bibliotecas de numerosas instituciones, la Biblioteca Nacional, La Biblioteca Histórica de la UCM (Fondo Antiguo), las Bibliotecas de las Reales Academias y otras. Después hay averiguar qué aspectos faltan o que están poco estudiados. Con todo ello se elabora un esquema provisional de trabajo. Y más tarde hay que ir a los archivos.

En su opinión,

P:¿Quién fue, de los Austrias, nuestro rey más «marinero»? dicho de otra manera ¿Quién invirtió más dinero y llevó a cabo proyectos de reestructuración y modernización de la flota más adecuados?

R: La pregunta no puede contestarse así formulada. Porque, por ejemplo, a Felipe III no le gustaba nada el mar y, sin embargo, durante su reinado, la paz impuesta permitió profundizar en la estructura naval de la Monarquía y se atendió a la opinión de los consejeros reales y a los memoriales de los súbditos acerca de cómo construir una estructura marítima más adecuada que la que entonces había, además de promulgarse numerosas Ordenanzas para las Armadas. Por otra parte, debe señalarse que las circunstancias políticas fueron las que determinaron un acción naval diferente. En el caso de Carlos I, desde el comienzo de su reinado tuvo que asumir su imperativo marítimo, fomentó la organización de escuadras de reguardo, protección y seguridad de las costas españolas por los continuados ataques piráticos y corsarios, especialmente ingleses. El emperador descubrió que era muy caro tener una marina con barcos de su propiedad y acudió al sistema de requisa o asiento; en este último caso, negociaba con los armadores particulares las condiciones del flete. Pero fue un sistema que no funcionó bien. Y cuando Felipe II accedió al trono, su principal preocupación fue poner en marcha un programa de construcción naval porque fueron muchos los frentes bélicos marítimos que simultáneamente que tuvo que atender, al tener más enemigos que su padre. También fracasó este sistema. El conde duque de Olivares, valido de Felipe IV, quiso poner en marcha un proyecto en el que todos los lugares de la Monarquía contribuyeran a formar un ejército y una marina proporcional a su población, pero no lo logró. Y aun debemos conocer mejor el reinado de Carlos II en lo que a la Armada se refiere, para poder evaluarlo.

Haciendo una comparativa de «andar por casa», ahora nadie duda de la importancia económica del sector del automóvil como impulsor económico, tanto por sus empleos directos pero sobre todo los empleos indirectos y la industria que atrae. Por entonces, cuando las Armadas se contaban por decenas y centenas de barcos, reconstruidas una y otra vez

P: ¿No ha estado tentada a hacer un cálculo sobre cuánto dinero podía mover la construcción de una Armada?

R: Claro que si, pero es muy difícil. Los datos de los archivos son cuantiosos pero fraccionados y es muy complicado rastrear el dinero que se invierte desde el momento que se pone en marcha la decisión real de construir barcos hasta el costo que implica dotar un barco o varios, tanto de vituallas y bastimentos como de hombres, soldados y marineros.

Durante el libro no esconde las dificultades de la Monarquía Hispánica para mantener sus Armadas, pero teniendo en cuenta que, de facto, se pudo mantener integra la América Española durante el siglo XVI y XVII (de hecho hasta el siglo XIX)

P: ¿No sirve eso como prueba de que fueron muchos más los aciertos que los errores?

R: Sin duda alguna fueron más los aciertos que los errores. Siempre se habla de la decadencia española en el último tercio del siglo XVII. Pero la Monarquía Hispánica era aun la primera potencia en posesión de territorios y éstos eran objeto de codicia por parte de las potencias europeas que quisieron repartírselas cuando supieron que Carlos II, el último Austria, no tenía descendencia.

Nos sorprendió gratamente conocer la colaboración entre Suecia y España, para abordar la Guerra Civil de las 17 Provincias (la mal llamada Guerra de Flandes o Guerra de los 80 Años) y de la que no teníamos conocimiento. Independientemente de que no se llevara a cabo por los motivos que fuera

P: ¿Qué opina de ese movimiento estratégico por parte del Rey de Suecia que Felipe II valoró?

R: España y Suecia han tenido una larga vinculación -no siempre de amistad- a lo largo de los siglos XVI y XVII, en distintos planos: cultural, religioso, político, económico, militar… España tenía una deficiencia maderera que Suecia cubría con sus numerosos bosques de la misma manera que otros productos que ese reino carecía se los proporcionaba nuestro país. Hubo intensos lazos comerciales a lo largo de los siglos modernos. Desde el punto de vista religioso, España, a través de su embajador Antonio Pimentel y Prado, influyó en la reina Cristina (hija del rey Gustavo Adolfo, el «Atila del Norte» el gran estadista militar de la Guerra de los Treinta Años) en su conversión al catolicismo y posterior renuncia al trono sueco. Cristina fue una gran coleccionista de obras de arte, la mayoría depositadas en el Museo del Prado.

Nos ha llegado información de que le unen lazos con Suecia más allá de la de estudiar ese episodio concreto de la Historia

P: ¿es así?

R: Si. Yo tuve la suerte de dirigir un Proyecto de Investigación entre España y Suecia que se llamó «Encuentros Históricos España-Suecia» desde 1987 hasta 2003. Fueron numeras las actividades (21) que se desarrollaron en distintas partes de la geografía española (Madrid, La Coruña, Cádiz, Barcelona, Córdoba…) y sueca (Estocolmo, Gotemburgo, Upsala) para analizar las relaciones entre estos dos reinos y sus periodos de alianza y de enfrentamiento. Se estudiaron los aspectos culturales, militares, económicos, religiosos…. todos ellos a cual más interesante.

Y si no es demasiada indiscreción

P: ¿De dónde la viene este interés, pasión nos parece a nosotros, por los temas militares en la Historia y, más concretamente, del ámbito marítimo?

R: Fue mi primer maestro, ya mencionado, quien me acercó a ellos. Y desde entonces me interesó conocer ese aspecto de la Monarquía Hispánica. Después, mi segundo maestro, el profesor Martínez Ruiz, me animó a interesarme por los temas de seguridad y orden público y del ejercito en el siglo XVIII. Más tarde me vinculé al Instituto de Historia y Cultura Militar y seguí trabajando sobre el ejercito interior -las guardas- de los siglos XVI y XVII, a la vez que seguían mis investigaciones sobre las armadas. Yo seguía vinculada al cuartel General de la Armada desde 1988 así que fueron temas lógicos a atractivos ya en mi investigación. Luego, asumí la dirección de la Cátedra extraordinaria Complutense de Historia Militar (se fundó en el año 2012) en 2016 y puse en marcha un Título Propio de Especialista en Historia Militar de la UCM en el curso 2016/2017. Quiero mantener una linea de investigación sobre Historia Militar para los futuros alumnos que tengan interés por esta temática

Volviendo a la temática principal, son muchas las Armadas que activó en total la Monarquía Hispánica entre el siglo XVI y XVII pero aproximadamente

P: ¿Cuál podría ser el numero máximo de Armadas que España tuvo activas a la vez en todos los Océanos? y por establecer una comparación y tener más claro el esfuerzo que implica podría decirnos ¿Cuántas tuvieron Inglaterra o Francia u Holanda a la vez activas?

R: Dependiendo de la situación política, fueron unas, varias o numerosas. A partir de 1543 ya existía la Armada de la Guarda de la Carrera de las Indias. Pero además, España pudo tener activas seis u ocho en el plano defensivo y de seguridad contra los piratas y corsarios, sobre todo, los ingleses. Y a partir de los años 80 del siglo XVI se crearon estructuras navales de forma permanente como la Armada del Mar Océano, la Armada de Barlovento, la Armada del Mar del Sur, la Armada de Flandes, además de las Escuadras de Galeras de España, Nápoles, Génova y Sicilia.

Para finalizar …

P:¿tiene una Armada «favorita»?

R: La de 1574 al mando de Pedro Menéndez de Avilés, mi primera investigación. Fue apasionantes unir los documentos para reconstruir una historia fallida pues no salió a la mar. Otra favorita, la que me queda o quedan por investigar porque es muy interesante rastrear documentos para elaborar hipótesis. Tengo pendiente la que se forma en 1625 en Inglaterra al romperse el enlace matrimonial que habría de unir las dos coronas…

Muchas gracias por su tiempo y su atención. Ha sido un verdadero placer compartir con usted este espacio y esperamos que muy pronto podamos de nuevo tener la oportunidad de volver a entrevistarla.

El placer ha sido mio, de verdad

 

El Inquisidor

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