El ejército de Flandes y el Camino Español 1567-1659

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Es un muy buen libro para tener acceso a la ingente información que consultó el autor para escribirlo. De hecho es un fijo para aquellos que quieran saber sobre las diferentes rutas del Camino Español que se abrieron para unir los territorios de la monarquía española en Europa durante el siglo XVI y XVII.

Y lo que es su punto fuerte también lo es débil por otra parte. Posee una ingente cantidad información que entremezcla. El hilo conductor es un tanto confuso porque el patrón que sigue no es el temporal. Mezcla datos de itinerarios en épocas diferentes sin poner en contexto unas u otras. Lo que resulta a veces sorprendentemente tendencioso, teniendo en cuenta que es historiador. Una cosa no quita la otra: Tener acceso a toda la información en bruto que atesora el libro aconseja su compra.

Recomendado para:

Aquellos que quieran investigar, consultar e informarse con profundidad sobre la ruta histórica y los ejércitos que lo recorrieron.

 

El Veedor

SKU: TSR-EBK-156 Categorías: ,

Descripción

Tapa blanda: 376 páginas
Editor: Grupo Anaya Publicaciones Generales; Edición
Colección: Libros Singulares (Ls)
Idioma: Español
ISBN-10: 8420629332
ISBN-13: 978-8420629339

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Peso 0.300 kg

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Tercios del Mar
Tercios del Mar

Los Tercios, habitualmente relacionados con Tierra, se suben a los barcos para extender su leyenda. Eso genera unas nuevas experiencias que se van a proyectar en el tiempo y que la autora analiza con detalle. Ese detalle hace que esta sea una obra más bien de consulta que posee numerosa referencia y bibliografía.

El análisis de la organización naval de los Austrias entronca con los Tercios, durante el periodo que estos estuvieron activos, y de su análisis, surgen los que luego se llamarán los Infantes de Marina. Herederos de aquellos Tercios que vieron en jornadas como la de Lepanto o de Salvador de Bahía lo útil de estandarizar, profesionalizar y mantener aquella mezcla tan interesante entre la infantería de élite y la marinería.

Es una lectura amena y de fácil asimilación, la de este libro. Siempre y cuando se establezca como base el interés del lector sobre el tema. Un interés que además debería llevar aparejado cierto conocimiento de la época porque hay continuas referencias históricas, necesarias por otra parte, para encajar el hilo argumental.

Pero no se me echen atrás, porque en realidad esa conexión entre tierra y mar, entre continentes y océanos era el día a día de la Monarquía Hispánica en aquellos siglos, así que entender esto es clave para valorar adecuadamente la magnitud de la obra que aquellos españoles protagonizaron durante más de tres siglos.

Ya solo la introducción, en 13 hojas, nos ayuda a esto a la vez que da medida del trabajo de consulta titánico y complejo de destilar, muy bien resuelto, a nuestro humilde entender. Un hilo argumental sereno y bien armado, con poso, de esos que se tejen con el paso del tiempo, la lectura, la investigación y la reflexión.

No exento de afirmaciones que podrían albergar debates: «Felipe III recibe una monarquía sin vertebración (p.51)», que en todo caso debe ayudar al lector a estar siempre atento y a confiar en sus escritores de referencia pero siempre con ánimo «inquisidor» (confía como comprueba).

Para muestra un ejemplo: En un momento del libro se habla del escorbuto como unos de los grandes problemas de la vida en el mar sin nombrar a fray Agustín Farfán que en 1579 ya publicó sobre cómo tratar esta enfermedad que para los españoles no era un problema (El Galeón de Manila, por poner un ejemplo, cargaba cítricos para evitar esta enfermedad). Y sin embargo sí nombra a James Lind con su tratado sobre esta enfermedad de 1753 y el gran problema que solucionó para la marina real inglesa (¡¡en 1753!!).

No es un libro de exaltación ni de todo lo contrario. De hecho habla de jornadas aciagas (Las dunas, o la Gran Armada), que por otra parte restan valor a lo aportado por los infantes de marina porque no son encuentros donde ellos fueran relevantes. El texto en su conjunto muestra que pese a todas las dificultades (tecnológicas, económicas, logísticas, sanitarias,…) la infantería de marina, los Tercios del Mar, fueron una creación española que ha sobrevivido el paso de los tiempo. Y lo ha hecho porque ha demostrado que sigue siendo útil para la defensa de territorios y mares la combinación integrada de tierra y mar en unos soldados de élite.

 

Recomendable para… Aquellas personas que gusten del siglo XVI y XVII y de los Tercios, que ampliarán su conocimiento sobre cómo se transformaron en Infantes de Marina. También para aquellos que quieran comprender sobre la complejidad de organizar la defensa global de un Imperio que se repartía por todo el mundo, donde continentes y océanos debían analizarse conjuntamente. Muy bien también como libro de consulta, de búsquedas de referencias sobre el tema y para complementario a otras lecturas, pasadas o futuras.

 

El Veedor

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Poniente
Poniente

Esta novela narra una de las aventuras más increíbles de la historia de la Humanidad: la primera circunvalación al globo terráqueo. Un viaje único donde las distancias asombran, la voluntad triunfa sobre las limitaciones y el tiempo deja de ser relevante cuando de alcanzar la gloria se trata.

Álber Vázquez da voz al puñado de audaces que navegó hacia territorios completamente desconocidos y descubrió la auténtica dimensión del mundo. Injustamente olvidados, por primera vez, hablan en primera persona en estas páginas vibrantes en las que brillan la capacidad humana, el sacrificio, el compañerismo y la lealtad.

Así, Juan Sebastián Elcano y sus hombres, a bordo de la Victoria, logran demostrar que la materia prima de la que se construyen los héroes de la historia es el compromiso, la obstinación y un deseo irrefrenable de ir siempre más allá.

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Los Tercios en América
Los Tercios en América

En la mañana de Pascua de 1625, con los estandartes y gallardetes al viento y las cubiertas altas adornadas de pavesadas encarnadas, una magnífica Armada, la más poderosa organizada por España desde la La Felicísima, cruzó la barra de San Antonio en la costa de Brasil y se adentró en la Bahía de Todos los Santos.

La vista era imponente. Se trataba de la mayor fuerza naval que jamás hubiese cruzado el océano Atlántico y su frente de combate se extendía 6 leguas sobre el mar: 56 navíos y 1.185 cañones pertenecientes a las Armadas del mar Océano, del estrecho de Gibraltar y de Portugal, y a las Escuadras de Vizcaya, de Nápoles y de las Cuatro Villas. Embarcados iban 12.463 soldados españoles, portugueses y napolitanos encuadrados en 5 tercios de infantería, 2 españoles, 2 portugueses y 1 napolitano. El objetivo era recuperar la ciudad del Salvador, capital del Brasil, conquistada por una expedición holandesa el año anterior. Fue, junto con Breda, Cádiz, Génova y Lima, una de las grandes victorias de las armas hispanas que hicieron de 1625 el Annus Mirabilis español.

Para recuperar la capital del Brasil, Salvador de Bahía, España organizó la más grande fuerza expedicionaria llegada al continente americano hasta la fecha: 5 Tercios (2 viejos españoles, 1 viejo napolitano y 2 portugueses) embarcados en una gran flota compuesta por 3 armadas (la del mar Océano, la del Estrecho de Gibraltar y la de la Corona de Portugal) y 3 escuadras (la de las Cuatro Villas, la de Vizcaya y la de Nápoles), haciendo una proyección de la fuerza a miles de kilómetros de sus bases al tiempo que mantenía los frentes de Flandes, con el asedio de Breda, Alemania, y el Mediterráneo.

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El día que España derrotó a Inglaterra
El día que España derrotó a Inglaterra

Blas de Lezo es, posiblemente, uno de los mejores, aunque más olvidado, marino de la Armada Imperial española. Destacado, sus hazañas en el mar lo demuestran, y olvidado, Inglaterra ocultó la evidencia de su mayor derrota terrestre y marítima y España no se preocupó por rescatarla y divulgarla, hasta cuando el colombiano, nacionalizado español, Pablo Victoria, la sacó a la luz pública de las sombras del olvido.

Blas de Lezo nació en Pasajes, Guipúzcoa, en 1689 y murió calumniado y olvidado en Cartagena de Indias, la Ciudad Heroica, en 1741, después de haber infringido la mayor humillación militar que nación alguna hubiese sufrido después de haberse anticipado a celebrar una victoria que le fue esquiva a la mayor armada y desembarco que han visto los tiempos hasta Normandía en 1944.

En efecto, Inglaterra, queriendo cortar la yugular de España en la ruta de Indias y apoderarse del Imperio, atacó con 180 navíos, 23.600 hombres y 3.000 piezas de artillería la plaza de Cartagena, llave de las Antillas, defendida por Blas de Lezo, quien disponía de solo 2.800 hombres, 6 navíos y 300 cañones. El asedio duró 67 días. «La otra Armada Invencible» fue derrotada por el héroe español que en la Ciudad Heroica llamaban Medio Hombre por haber perdido una pierna, un ojo y un brazo durante la Guerra de Sucesión Española entre 1700 y 1713.

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Escorial
Escorial

El Monasterio de El Escorial, joya arquitectónica de los Dos Siglos de Oro, es uno de esos edificios emblemáticos que simbolizan una época y un reinado; en este caso, el de Felipe II. Esta novela nos invita a sumergirnos de lleno en el proceso de su construcción, desde la idea original hasta verlo acabado, y aún más allá, hasta el instante en que su fundador exhala el último suspiro entre los muros que había ordenado levantar para dar albergue definitivo a los huesos de su padre el Emperador, su madre y los suyos propios.

Treinta y seis años de la historia de España vistos desde la perspectiva de quienes se encargaron de erigir un palacio-monasterio en un lugar recóndito de la sierra segoviana: un rey que intervenía en los más mínimos detalles, el arquitecto que lo concibió y murió cuando los muros apenas se alzaban del suelo, el arquitecto que lo concluyó sin verse reconocido como tal, los monjes jerónimos que organizaron los trabajos sin dejar de cantar misas de prima a maitines, los priores que dirigían al mismo tiempo la obra y la congregación, los aparejadores insatisfechos , los maestros canteros que llegaron a amotinarse, el alcalde-contador que aprendió a usar el cargo en su propio beneficio, el bibliotecario perseguido por la Inquisición… Y en paralelo con ello, la vida de tres amigos marcada desde la infancia por la decisión regia de fundar el Monasterio de San Lorenzo en una localidad hasta entonces ignota y miserable.

Cada uno seguirá su propio camino, pero sus existencias girarán siempre en torno a él, entrecruzándose mientras los sobrios muros se van alzando hacia el cielo, se cubren las primeras alas con tejados de pizarra, jóvenes infantes comienzan a formarse en el seminario improvisado, se clasifican y ordenan los libros de una nutrida biblioteca, se consagra la basílica, se decoran las paredes con pinturas elegidas por el monarca y el nombre de El Escorial entra para siempre en la Historia.

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El espía del Rey
El espía del Rey

Qué deciros… espionaje del bueno, del que hace daño al enemigo eterno mientras llevas una doble vida en ese país e intentas a cada momento que nadie descubra tu juego porque en el fondo eres una persona reconocida en el ámbito científico y militar. España, Inglaterra, construcción de navíos, ciencia y personajes históricos, como Jorge Juan, por protagonistas es algo que sencillamente no puede uno perderse. El libro es ameno, es interesante, la trama está bien hilada (no pude más que leerlo de una tacada…). La época, el hecho histórico (más o menos adornado) y el protagonista bien lo valían.

Recomendado para:

Los que gusten de las novelas de espías (un poco ligero en este aspecto) en el interesantísimo siglo XVIII.

Los que gusten de los dimes y diretes entre ingleses y españoles que en ese siglo fue de lo más intenso.

y también para regalo,  porque es de una lectura fluida que, y no destripo nada porque la historia es la historia, deja un buen sabor de boca…

 

El Veedor

 

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