Lámina “herencia trastámara”

18,00 

La lámina “Herencia Trastámara” es la imagen misma de aquel sueño que tuvieron allá a finales del siglo XV, Isabel y Fernando.
Tras duros siglos de luchas, culmina la Reconquista y con su matrimonio, Isabel y Fernando, consuman la estrecha vinculación de Castilla y Aragón, a la que se uniría más adelante Portugal, para dar forma a aquel anhelo de siglos, llamado Hispania. Aquel susurro en Covadonga, ya era un rugido que resonaba en toda Europa. Aquella era una España inabarcable que desbordaría sus propios confines, para duplicarse casi hasta el infinito, en una de las mayores epopeyas de la Historia de la Humanidad.

Hay existencias

SKU: TSR-LAM-100 Categorías: , ,

Descripción

Lámina: “Herencia”
Autor: Vicente A. Barrios de la Lastra
papel: Alta calidad de 250 g/m²
Tamaño: 29,7 cm x 42 cm

Información adicional

Peso 0.1 kg
Dimensiones 42 × 30 × 0.5 cm

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Lámina “herencia trastámara””

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Preguntas y respuestas de los clientes

No hay preguntas aún. Sé el primero en hacer una pregunta acerca de este producto.

Enviarme una notificación por cada nueva respuesta

Productos que has mirado:

1625 Real de a Ocho
1625 Real de a Ocho
1625 Real de a Ocho

El real de a 8, “peso de ocho” o “dólar español”.  El Real Español fue la primera moneda de reserva que durante casi cuatro siglos fue referencia obligada en el comercio mundial. Desde su creación por la monarquía católica con la reforma monetaria de 1497, sirvió de base monetaria al comercio internacional. Se difundió por todo el mundo y fue empleada como moneda de curso válido, siendo muy apreciada en todos los grandes mercados de Europa, América y el extremo oriente debido a la fineza de su contenido en plata. Además de ser la primera moneda de curso legal en los EE.UU. hasta 1857. El real de a 8 nos habla de las repercusiones económica de aquel primer imperio global.

por otra parte el año de 1625 fue especialmente prolífico. Tanto fue así que se le nombró de una manera muy particular: “Annus mirabilis”. Os animamos a investigar por qué.

Plazo de entrega:
En stock: entre 3 y 5 días
Bajo demanda: entre 6 y 8 días

 

No clasificados 25,00  Seleccionar opciones
12 de Octubre
12 de Octubre
12 de Octubre

12 de Octubre; ¡Tierra!

Aquel grito al viento de Rodrigo de Triana, no sólo fue un grito de alivio para una tripulación exhausta, sino el grito de un cambio de época. El abismo se hizo camino, el mundo antiguo y nuevo se hacían uno. “Al mar, se echaron en barcos de espuma con un puñado de soñadores, para darle a la América Dios, luz y nombre”. Occidente entero era el polizón invisible de aquella nao y dos carabelas capitaneadas por Colón y los hermanos Pinzón. De La Rábida salen el Derecho romano, el idioma español, la ciencia y la luz de Evangelio y de las Américas vuelve el Edén en la Tierra.

Plazo de entrega:
En stock: entre 3 y 5 días
Bajo demanda: entre 6 y 8 días

 

No clasificados 25,00  Seleccionar opciones
Batalla de Breda, 1625
Batalla de Breda, 1625
Batalla de Breda, 1625

Tamaño, incluido el paspartú 51×33 cm. Otras medidas, consultar latiendadelostercios@gmail.com

No clasificados 120,00  Añadir al carrito
El Gran Capitán ecuestre
El Gran Capitán ecuestre

Con él empezó todo. Don Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515) consiguió numerosos triunfos y condecoraciones sirviendo a los Reyes Católicos como Capitán General de los Reales Ejércitos de Castilla y Aragón, Capitán General de la compañía expedicionaria al Nápoles y Lugarteniente General de Apulia y Calabria. Su mando fue determinante en la Guerra de Granada, en las Guerras de Italia en la Guerra Turco-veneciana. Su manera de entender el arte de la guerra llevaría a las reformas necesarias en el ejército que propiciarían la creación de los Tercios.

Con este currículum, ¿cómo va a faltar entre tus favoritos viniendo como viene, además, a caballo?

Plazo de entrega:  entre 7 y 10 días

 

No clasificados 25,00  Añadir al carrito
Asedio de Groenlo, 1627
Asedio de Groenlo, 1627
Asedio de Groenlo, 1627

Jordi Bru es un excelente fotógrafo que retrata momentos de recreaciones históricas con un estilo único, que las hace parecer tomadas en el momento histórico en el que realmente tuvieron lugar. Su trabajo enamora tanto a los aficionados a la recreación como a aquellos que disfrutan del arte de la fotografía.

En esta ocasión refleja un momento del asedio de Groenlo, que tuvo lugar en 1627. Durante este asedio las tropas de la Monarquía Hispánica fueron puestas a prueba y, aunque la plaza se acabó perdiendo, cayó tras una increíble resistencia.

Como podéis observar la tensión se palpa. Los soldados españoles están expectantes, varios de ellos están impacientes por entrar en combate, otros esperan pacientemente. Las texturas se pueden palpar, el aire, cargado, puede respirarse.

Una obra de arte en la que se detiene el tiempo.

 

Tamaño, incluido el paspartú 51×33 cm. Otras medidas, consultar latiendadelostercios@gmail.com

No clasificados 120,00  Añadir al carrito
El Gran Capitán
El Gran Capitán
El Gran Capitán

Título: El Gran Capitán
Autor: Despertaferro Ediciones. Historia Moderna

Con los siguientes artículos

“Italia antes del Gran Capitán” por Giovanni Muto (Università Federico II di Napoli)

En 1441 Alfonso el Magnánimo, tras una larga lucha contra los partidarios de la dinastía de Anjou, conquistó Nápoles; a partir de ese momento el reino napolitano sufrió una metamorfosis y pasó a convertirse en una de las potencias de la península itálica. Sin embargo, ese tiempo de bonanza duró poco tiempo. El tablero político italiano del Renacimiento era extremadamente cruel y las alianzas prontamente se olvidaban para dar paso al enfrentamiento. A la llegada de don Gonzalo Fernández de Córdoba, además un peligro externo se había cernido sobre toda Italia. Cartografía de Carlos de la Rocha. En la imagen, mapa de la península itálica en 1494.

“Los años de formación de Gonzalo Fernández de Córdoba” por Almudena Blasco Vallés (Institut d’Estudis Medievals-UAB)

Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado desde su primera campaña en Italia el Gran Capitán, nació en Montilla en 1453, en el seno de una familia afincada en tierras de La Bética generaciones atrás. Entró a servir en la Casa Real muy joven, pero la mala fortuna le llevó a tener que abandonarla. Sin embargo, las enseñanzas que había aprendido y las nuevas oportunidades que le brindó la Guerra de Granada (1482-1492), además de un parentesco fortuito pero muy provechoso, le permitieron avanzar en la escala social y codearse con los Reyes Católicos y con Boabdil, último rey nazarí. En la imagen, Retrato del Gran Capitán.

“El arte de la guerra y el Gran Capitán” por Eduardo de Mesa Gallego (Fundación Carlos de Amberes)

Las innovaciones militares que puso en práctica don Gonzalo Fernández de Córdoba durante los primeros compases de las campañas de Italia representaron la última evolución del arte de la guerra durante el siglo XV. A partir de ese momento, tanto sus actores como sus formas y medios cambiaron por completo y para siempre. Gracias al Gran Capitán, el mundo contemplaría el nacimiento de la estrategia y la táctica modernas, en las que los infantes españoles hicieron un uso cada vez más extendido de las armas de fuego. Ilustración de José Luis García Morán. En la imagen, Panoplia de un infante español de principios del siglo XVI.

“La primera guerra italiana” por Alberto Raúl Esteban Ribas

Cuando el rey Carlos VIII de Francia firmó el tratado de Barcelona con Fernando el Católico, creyó que así tendría garantizada la paz con Aragón. Poco se imaginaba que su intento de apoderarse de Nápoles iba a iniciar el largo conflicto de las guerras de Italia (1494-1559), que dirimirían el devenir de la lucha por la hegemonía europea por más de dos siglos. La primera campaña empezó con una derrota para don Gonzalo, la única de su carrera, pero, gracias a sus habilidades, tesón y conocimientos militares, logró cambiar por completo la dirección de la contienda. Cartografía de Carlos de la Rocha. En la imagen, mapa de la primera campaña de Italia.

“La segunda campaña: de la conquista de Tarento a la batalla de Ceriñola” por José María Sánchez de Toca

La segunda campaña empezó a consecuencia de las dificultades que se dieron en el reparto del Reino de Nápoles entre Luis XII de Francia y Fernando el Católico, que en muy poco tiempo llevaron a la guerra abierta entre ambas potencias. Durante estas operaciones, el Gran Capitán volvió a poner de manifiesto su facilidad para explotar los medios que tenía a mano y, así, obtener la victoria. El maestro de la estrategia concentró gradualmente sus tropas y, cuando consideró que estaba preparado para la batalla, hizo que el ejército francés se situase donde él quería y atacase. Cartografía de Carlos de la Rocha. Ilustración de ªRU-MOR. En la imagen, El desafío de Barletta.

“La segunda campaña: de las luminarias de Ceriñola a la victoria final en el Garellano” por José Manuel Mollá Ayuso

Don Gonzalo Fernández de Córdoba, tras la victoria en Ceriñola, obtenida con un ejército muy inferior en número pero actuando con principios y procedimientos más propios de décadas futuras, llevó a cabo en el Garellano una larga campaña en la que proyectó todo su genio militar. Jugando otra vez magistralmente con los tempos, la concentración de recursos y la maniobra, volvió a sorprender a propios y extraños en su última acción en Italia. Cartografía de Carlos de la Rocha. Ilustración de Ganbat Badamkhand. En la imagen, mapa de la batalla de Garellano.

“Las cuentas del Gran Capitán, entre el mito y la realidad” por Hugo Vázquez Bravo (Universidad de Oviedo)

El enfrentamiento entre el Gran Capitán y Fernando el Católico, propiciado por la liberalidad del primero para con sus soldados, llegó a su punto álgido cuando ambos personajes se encontraron frente a frente en Nápoles a finales de 1506. De los dimes y diretes durante la entrevista nació el mito de las cuentas del Gran Capitán, mediante las cuales el general español ridiculizó la petición regia de hacerle justificar sus gastos militares. Sin embargo, como en toda leyenda, la tradición tiene algo de verdad. En la imagen, El Gran Capitán recorriendo el campo de la batalla de Ceriñola.

Introduciendo el n.º 20, “JEB Stuart y la controversia de Gettysburg” por Jeffry D. Wert

Tras la retirada desde Gettysburg, fueron pocos los confederados que atribuyeron la derrota táctica y las elevadas bajas sufridas a las proezas combativas del ejército unionista del Potomac, y muchos oficiales y hombres culparon de lo sucedido a sus altos mandos. Ni el propio Robert E. Lee se libró de las críticas y, aunque hubo acusaciones para cada uno de los jefes de cuerpo –James Longstreet, Richard S. Ewell y Ambrose Powell Hill–, gran parte de las condenas iniciales recayeron sobre el comandante de la caballería, el general James Ewell Brown “JEB” Stuart. De hecho, es muy probable que la censura contra este fuera la más extendida. Cartografía de David Sancho Bello. Ilustración de Don Troiani. En la imagen, JEB Stuart a caballo.

No clasificados 7,00  Añadir al carrito