Los Tercios (V). Asia, ss. XVI-XVII,

7,95 

Las Indias orientales, un universo tan exótico como difuso en el imaginario europeo del medioevo, fueron la quimera que desató la Época de los descubrimientos. En pos de las ricas especias, avezados marinos ibéricos exploraron aquellos vastos confines, donde, al igual que en América, el Tratado de Tordesillas estableció los límites de las zonas de influencia española y portuguesa. Con eje en las islas Filipinas, la frontera más lejana del imperio donde no se ponía el sol, la España de los Austrias afirmó en Asia una presencia que tendría ramificaciones hacia China, Japón, Indonesia y el sudeste Asiático, sin olvidar las islas del Pacífico y los territorios portugueses del Estado da Índia –de Ormuz, en el golfo Pérsico, hasta Macao– durante los sesenta años de Unión Ibérica. Los gobernadores y soldados de la Monarquía Hispánica hallaron, en aquella dilatada frontera, desafíos inéditos y enemigos muy distintos, desde temibles piratas chinos y japoneses hasta nativos irreductibles como los moros de Mindanao y los familiares corsarios de las Provincias Unidas, que querían fundar su propio imperio. La extensa geografía y la multiplicidad de islas hacían, además, de las fuerzas navales, un elemento indispensable. España construyó presidios y astilleros, reclutó tropas entre los nativos filipinos que prestaron valiosos servicios –caso de los cagayanes y, en especial, de los pampangos– e hizo un esfuerzo sostenido por extender su presencia en Asia con expediciones tan asombrosas como la que llevó a un puñado de aventureros a intervenir en la sucesión a la corona del reino de Camboya, o de tal envergadura como la que expulsó a los holandeses de las ansiadas Molucas, en 1606, por medio de la mayor armada y el mayor ejército españoles organizados en Asia en los siglos XVI y XVII.

Hay existencias

SKU: TSR-EBK-094 Categorías: ,

Información adicional

Peso 0,321 kg
Dimensiones 27 × 21 × 0,5 cm

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Los Tercios (V). Asia, ss. XVI-XVII,”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Preguntas y respuestas de los clientes

No hay preguntas aún. Sé el primero en hacer una pregunta acerca de este producto.

Enviarme una notificación por cada nueva respuesta

Productos que has mirado:

“Los Tercios (IV) America ss XVI – XVIII”
“Los Tercios (IV) America ss XVI – XVIII”
“Los Tercios (IV) America ss XVI – XVIII”

Uno de los elementos que llama más la atención en la expansión del Imperio Español es la rapidez con que se asentó en América el sistema administrativo de la Corona, así como la estabilidad de su dominio sobre unos espacios cuyo control político y militar parecía extremadamente difícil debido a su extensión. Entre finales de la década de 1510 y principios de la de 1560, españoles habían consolidado las grandes líneas de su posición en lo que llamaban Indias Occidentales, que perdurarían sin mayores interrupciones, al menos, hasta el siglo XIX.

Por otra parte, tras la rápida conquista de los imperios amerindios apoyados por las propias tribus amenazadas por éstos, la Corona española tuvo que hacer frente a dos tipos de guerra en el nuevo continente: la primera, la clásica guerra de tipo colonial contra de las tribus indias del interior de América que todavía se resistían ser integrados en la corona; la segunda, una guerra defensiva para poder hacer frente a las incursiones de las otras potencias europeas y a los ataques de los corsarios y piratas a los nuevos centros caribeños y de la costa.

No clasificados 7,95  Añadir al carrito
Gustavo Adolfo y la Guerra de los 30 años
Gustavo Adolfo y la Guerra de los 30 años

La impronta de Gustavo Adolfo se deja sentir en tres fenómenos históricos que, sin duda, trascienden su persona y su relativamente corto reinado y justifican su interés: la formación de Suecia como estado moderno y potencia internacional, la denominada “revolución militar” que transformó el concepto renacentista del oficio de las armas y la propia Guerra de los Treinta Años. La intervención de Gustavo Adolfo en Alemania que hundió al continente aún más en la tragedia. Sin embargo, el estatus de potencia regional expansionista al que el monarca aupó a Suecia fue posible gracias a que convirtió al ejército sueco en una maquinaria bélica digna de respeto por medio de una serie de reformas militares. En estas páginas veremos a un personaje no exento de controversia, protagonista consciente de las transformaciones de su tiempo.

No clasificados 7,00  Añadir al carrito
La Gran Armada y la empresa de Inglaterra
La Gran Armada y la empresa de Inglaterra

La formidable armada aprestada en Lisboa por órdenes de Felipe II a principios de 1588 parecía destinada a lograr un triunfo de la magnitud de Lepanto, o al menos eso esperaba la Europa católica. Sosegadas las aguas del Mediterráneo con una tregua con el Imperio otomano que se prolongaría en el tiempo, la atención del Rey Prudente se desvió hacia el Atlántico con la revuelta flamenca y la incorporación de Portugal a la Monarquía Hispánica. Inglaterra desde 1558 tenía una reina protestante, Isabel I.  La reina Virgen se dedicó durante años, con ahínco, a complicar la vida de la Monarquía de España primero indirectamente y finalmente abiertamente. El plan fraguado por el monarca hispano buscaba deponer a Isabel y devolver a Inglaterra a un catolicismo del que la sacó Isabel.  La ambiciosa y compleja planificación y la masiva movilización de hombres, barcos y recursos de toda Europa, no tuvo el premio deseado. Sin embargo, lejos del fracaso decisivo con el que tradicionalmente se asoció la Gran Armada, fue el inicio de una pugna por el dominio de los océanos que llevaría a España a un desarrollo naval sin precedentes. Y a Inglaterra a un hondo agujero durante décadas…

No clasificados 7,00  Añadir al carrito
La conquista del Perú
La conquista del Perú
La conquista del Perú

Tras años de arduas exploraciones y con el beneplácito de Carlos I, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, dos veteranos conquistadores, emprendieron la conquista del Perú, la invasión del más extenso, poderoso y rico imperio precolombino, el de los incas, una sociedad compleja de grandes constructores que todavía unos años atrás se encontraba en fase expansiva, pero que, en vísperas de la conquista, se hallaba sumida en una guerra intestina entre dos hijos del último emperador, o inca, previo al contacto con los españoles, Atahualpa y Huáscar.

No fue tanto la superioridad de las armas europeas como la crisis que vivía el Imperio inca lo que propició que un puñado de aventureros, muchos de ellos sin experiencia en conflictos fuera de las Indias, doblegasen a un Estado capaz de movilizar a decenas de miles de guerreros. A pesar de todo, la sorprendente victoria hispánica en Cajamarca (16 de noviembre de 1532), que se saldó con la captura de Atahualpa, fue solo el primer episodio de la conquista del Perú.

Los incas estuvieron a punto de exterminar a los conquistadores en 1536, cuando se rebelaron bajo el liderazgo de Manco Inca, hermano de Atahualpa y de Huáscar. La amenaza del inca, atrincherado en Vilcabamba tras el fracaso de su asedio sobre Cuzco, no fue óbice para que Pizarro y Almagro se enzarzasen en una agria disputa por el botín que marcaría el inicio de una década de guerras civiles, primero entre los conquistadores y luego entre estos y los leales a la Corona, que se cobrarían la vida de sus principales protagonistas. La autoridad real no quedaría afianzada hasta el gobierno del virrey Francisco de Toledo (1569-1581), que establecería definitivamente la arquitectura organizativa del virreinato.

No clasificados 7,00  Añadir al carrito