«Richelieu contra Olivares», Francia en la guerra de los treinta años

7,00 

Título: Richelieu contra Olivares
Autor: Despertaferro Ediciones. Historia Moderna

¿Por qué comprarla? La guerra de los treinta años, junto con la I y la II Guerra Mundial, ha sido, seguramente, la guerra más decisiva de cuantas se han desarrollado en suelo europeo. Aunque no fuera una guerra mundial sí lo fue global. La primera de la historia. Conoce todos los detalles de la presencia francesa en ese episodio tan relevante del siglo XVII.

Plazo de Entrega: 2-3 días laborables

 

 

 

SKU: TSR-EBK-009 Categorías: ,

Información adicional

Peso 0.26 kg
Dimensiones 27 × 21 × 0.5 cm

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “«Richelieu contra Olivares», Francia en la guerra de los treinta años”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Preguntas y respuestas de los clientes

No hay preguntas aún. Sé el primero en hacer una pregunta acerca de este producto.

Enviarme una notificación por cada nueva respuesta

Productos que has mirado:

La batalla de Pavía
La batalla de Pavía
La batalla de Pavía

La batalla de Pavía es el símbolo del fin de un forma de hacer la guerra y también de una época. La mañana del 24 de febrero de 1525, en el extenso parque ubicado al norte de la ciudad –antiguo coto de caza de los duques de Milán–, la caballería pesada francesa, la mejor fuerza militar de Europa, fue masacrada en pocos minutos por infantes españoles equipados con arcabuces. El arma de fuego, que tres años atrás, en Bicoca, ya había sentenciado a las pesadas falanges suizas, demostraba de nuevo su primacía. Se inauguraba el reinado de lo que, pocos años más tarde, sería bautizado como Tercio. En paralelo, el apresamiento en el campo de batalla de Francisco I de Francia marcó un nuevo hito en el duelo que libraba éste con el Carlos I de España.

Si bien la batalla Pavía no supuso el fin de la Guerra de los 4 reyes (Francisco I y Carlos I, primero, y Enrique II y Felipe II, después), sí que dejó el Ducado de Milán bajo la corona española de forma definitiva. La Monarquía de España añadía la otra joya, junto con los Países Bajos, a su corona. Su dos territorios más preciados.

No clasificados 7,00  Añadir al carrito
Los Tercios (V). Asia, ss. XVI-XVII,
Los Tercios (V). Asia, ss. XVI-XVII,
Los Tercios (V). Asia, ss. XVI-XVII,
Las Indias orientales, un universo tan exótico como difuso en el imaginario europeo del medioevo, fueron la quimera que desató la Época de los descubrimientos. En pos de las ricas especias, avezados marinos ibéricos exploraron aquellos vastos confines, donde, al igual que en América, el Tratado de Tordesillas estableció los límites de las zonas de influencia española y portuguesa. Con eje en las islas Filipinas, la frontera más lejana del imperio donde no se ponía el sol, la España de los Austrias afirmó en Asia una presencia que tendría ramificaciones hacia China, Japón, Indonesia y el sudeste Asiático, sin olvidar las islas del Pacífico y los territorios portugueses del Estado da Índia –de Ormuz, en el golfo Pérsico, hasta Macao– durante los sesenta años de Unión Ibérica. Los gobernadores y soldados de la Monarquía Hispánica hallaron, en aquella dilatada frontera, desafíos inéditos y enemigos muy distintos, desde temibles piratas chinos y japoneses hasta nativos irreductibles como los moros de Mindanao y los familiares corsarios de las Provincias Unidas, que querían fundar su propio imperio. La extensa geografía y la multiplicidad de islas hacían, además, de las fuerzas navales, un elemento indispensable. España construyó presidios y astilleros, reclutó tropas entre los nativos filipinos que prestaron valiosos servicios –caso de los cagayanes y, en especial, de los pampangos– e hizo un esfuerzo sostenido por extender su presencia en Asia con expediciones tan asombrosas como la que llevó a un puñado de aventureros a intervenir en la sucesión a la corona del reino de Camboya, o de tal envergadura como la que expulsó a los holandeses de las ansiadas Molucas, en 1606, por medio de la mayor armada y el mayor ejército españoles organizados en Asia en los siglos XVI y XVII.
No clasificados 7,95  Añadir al carrito
El Gran Capitán
El Gran Capitán
El Gran Capitán

Título: El Gran Capitán
Autor: Despertaferro Ediciones. Historia Moderna

Con los siguientes artículos

“Italia antes del Gran Capitán” por Giovanni Muto (Università Federico II di Napoli)

En 1441 Alfonso el Magnánimo, tras una larga lucha contra los partidarios de la dinastía de Anjou, conquistó Nápoles; a partir de ese momento el reino napolitano sufrió una metamorfosis y pasó a convertirse en una de las potencias de la península itálica. Sin embargo, ese tiempo de bonanza duró poco tiempo. El tablero político italiano del Renacimiento era extremadamente cruel y las alianzas prontamente se olvidaban para dar paso al enfrentamiento. A la llegada de don Gonzalo Fernández de Córdoba, además un peligro externo se había cernido sobre toda Italia. Cartografía de Carlos de la Rocha. En la imagen, mapa de la península itálica en 1494.

“Los años de formación de Gonzalo Fernández de Córdoba” por Almudena Blasco Vallés (Institut d’Estudis Medievals-UAB)

Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado desde su primera campaña en Italia el Gran Capitán, nació en Montilla en 1453, en el seno de una familia afincada en tierras de La Bética generaciones atrás. Entró a servir en la Casa Real muy joven, pero la mala fortuna le llevó a tener que abandonarla. Sin embargo, las enseñanzas que había aprendido y las nuevas oportunidades que le brindó la Guerra de Granada (1482-1492), además de un parentesco fortuito pero muy provechoso, le permitieron avanzar en la escala social y codearse con los Reyes Católicos y con Boabdil, último rey nazarí. En la imagen, Retrato del Gran Capitán.

“El arte de la guerra y el Gran Capitán” por Eduardo de Mesa Gallego (Fundación Carlos de Amberes)

Las innovaciones militares que puso en práctica don Gonzalo Fernández de Córdoba durante los primeros compases de las campañas de Italia representaron la última evolución del arte de la guerra durante el siglo XV. A partir de ese momento, tanto sus actores como sus formas y medios cambiaron por completo y para siempre. Gracias al Gran Capitán, el mundo contemplaría el nacimiento de la estrategia y la táctica modernas, en las que los infantes españoles hicieron un uso cada vez más extendido de las armas de fuego. Ilustración de José Luis García Morán. En la imagen, Panoplia de un infante español de principios del siglo XVI.

“La primera guerra italiana” por Alberto Raúl Esteban Ribas

Cuando el rey Carlos VIII de Francia firmó el tratado de Barcelona con Fernando el Católico, creyó que así tendría garantizada la paz con Aragón. Poco se imaginaba que su intento de apoderarse de Nápoles iba a iniciar el largo conflicto de las guerras de Italia (1494-1559), que dirimirían el devenir de la lucha por la hegemonía europea por más de dos siglos. La primera campaña empezó con una derrota para don Gonzalo, la única de su carrera, pero, gracias a sus habilidades, tesón y conocimientos militares, logró cambiar por completo la dirección de la contienda. Cartografía de Carlos de la Rocha. En la imagen, mapa de la primera campaña de Italia.

“La segunda campaña: de la conquista de Tarento a la batalla de Ceriñola” por José María Sánchez de Toca

La segunda campaña empezó a consecuencia de las dificultades que se dieron en el reparto del Reino de Nápoles entre Luis XII de Francia y Fernando el Católico, que en muy poco tiempo llevaron a la guerra abierta entre ambas potencias. Durante estas operaciones, el Gran Capitán volvió a poner de manifiesto su facilidad para explotar los medios que tenía a mano y, así, obtener la victoria. El maestro de la estrategia concentró gradualmente sus tropas y, cuando consideró que estaba preparado para la batalla, hizo que el ejército francés se situase donde él quería y atacase. Cartografía de Carlos de la Rocha. Ilustración de ªRU-MOR. En la imagen, El desafío de Barletta.

“La segunda campaña: de las luminarias de Ceriñola a la victoria final en el Garellano” por José Manuel Mollá Ayuso

Don Gonzalo Fernández de Córdoba, tras la victoria en Ceriñola, obtenida con un ejército muy inferior en número pero actuando con principios y procedimientos más propios de décadas futuras, llevó a cabo en el Garellano una larga campaña en la que proyectó todo su genio militar. Jugando otra vez magistralmente con los tempos, la concentración de recursos y la maniobra, volvió a sorprender a propios y extraños en su última acción en Italia. Cartografía de Carlos de la Rocha. Ilustración de Ganbat Badamkhand. En la imagen, mapa de la batalla de Garellano.

“Las cuentas del Gran Capitán, entre el mito y la realidad” por Hugo Vázquez Bravo (Universidad de Oviedo)

El enfrentamiento entre el Gran Capitán y Fernando el Católico, propiciado por la liberalidad del primero para con sus soldados, llegó a su punto álgido cuando ambos personajes se encontraron frente a frente en Nápoles a finales de 1506. De los dimes y diretes durante la entrevista nació el mito de las cuentas del Gran Capitán, mediante las cuales el general español ridiculizó la petición regia de hacerle justificar sus gastos militares. Sin embargo, como en toda leyenda, la tradición tiene algo de verdad. En la imagen, El Gran Capitán recorriendo el campo de la batalla de Ceriñola.

Introduciendo el n.º 20, “JEB Stuart y la controversia de Gettysburg” por Jeffry D. Wert

Tras la retirada desde Gettysburg, fueron pocos los confederados que atribuyeron la derrota táctica y las elevadas bajas sufridas a las proezas combativas del ejército unionista del Potomac, y muchos oficiales y hombres culparon de lo sucedido a sus altos mandos. Ni el propio Robert E. Lee se libró de las críticas y, aunque hubo acusaciones para cada uno de los jefes de cuerpo –James Longstreet, Richard S. Ewell y Ambrose Powell Hill–, gran parte de las condenas iniciales recayeron sobre el comandante de la caballería, el general James Ewell Brown “JEB” Stuart. De hecho, es muy probable que la censura contra este fuera la más extendida. Cartografía de David Sancho Bello. Ilustración de Don Troiani. En la imagen, JEB Stuart a caballo.

No clasificados 7,00  Añadir al carrito
Spinola y la Guerra de Flandes
Spinola y la Guerra de Flandes
Spinola y la Guerra de Flandes
En 1604 concluía, tras más de tres años de lucha, el costoso asedio de Ostende, una verdadera sangría humana y económica que dejaba al borde del agotamiento, tras un cuarto de siglo de combates incesantes, tanto a la Monarquía Hispánica como a las Provincias Unidas. La Guerra de Flandes se había convertido ya en una contienda de asedios y, sobre todo, de desgaste. El frente no experimentaba cambios importantes desde hacía más de un lustro y los recursos escaseaban para ambos bandos. Entonces entró en escena Ambrosio Spínola, un rico aristócrata de la República de Génova que, hastiado de la tediosa vida del patricio comercial, puso todo su talento y su fortuna al servicio de la Monarquía Hispánica. Al mismo tiempo, un noble flamenco, Philippe de Croÿ, conde de Solre, presentaba a los archiduques Alberto e Isabel, en Bruselas, un meticuloso plan bélico que debía romper el empate y obligar a las Provincias Unidas a sentarse a la mesa de negociaciones. De Bruselas, el plan pasó a Madrid, donde obtuvo el visto bueno de Felipe III. Spínola y Solre, con quienes nadie contaba de antemano, cambiaron el curso de una guerra enquistada. El eje de los combates se trasladó de las dunas flamencas y el Brabante densamente fortificado a la retaguardia holandesa. Con una capacidad de maniobra inédita y que marcaría todas sus campañas, Spínola cruzó el Rin y apareció de improviso en la región de Frisia, donde reabrió un frente que los rebeldes creían cerrado. Sir John Throckmorton, un oficial inglés que militaba bajo la bandera las Provincias Unidas, resumió mejor que nadie el golpe de efecto de Spínola “El enemigo no solo nos ha enseñado una nueva lección sobre la guerra, sino también una audacia inusual”. A lo largo de dos campañas, en 1605 y 1606, el genovés se anticipó, una y otra vez, a su adversario por antonomasia, Mauricio de Nassau, y logró robustecer lo suficiente la posición de los Habsburgo como para que en La Haya se aceptase una suspensión de armas que sería la base de la Tregua de los Doce Años, un respiro bienvenido por ambos bandos y sus mermadas finanzas.
No clasificados 7,00  Añadir al carrito
La conquista del Perú
La conquista del Perú
La conquista del Perú

Tras años de arduas exploraciones y con el beneplácito de Carlos I, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, dos veteranos conquistadores, emprendieron la conquista del Perú, la invasión del más extenso, poderoso y rico imperio precolombino, el de los incas, una sociedad compleja de grandes constructores que todavía unos años atrás se encontraba en fase expansiva, pero que, en vísperas de la conquista, se hallaba sumida en una guerra intestina entre dos hijos del último emperador, o inca, previo al contacto con los españoles, Atahualpa y Huáscar.

No fue tanto la superioridad de las armas europeas como la crisis que vivía el Imperio inca lo que propició que un puñado de aventureros, muchos de ellos sin experiencia en conflictos fuera de las Indias, doblegasen a un Estado capaz de movilizar a decenas de miles de guerreros. A pesar de todo, la sorprendente victoria hispánica en Cajamarca (16 de noviembre de 1532), que se saldó con la captura de Atahualpa, fue solo el primer episodio de la conquista del Perú.

Los incas estuvieron a punto de exterminar a los conquistadores en 1536, cuando se rebelaron bajo el liderazgo de Manco Inca, hermano de Atahualpa y de Huáscar. La amenaza del inca, atrincherado en Vilcabamba tras el fracaso de su asedio sobre Cuzco, no fue óbice para que Pizarro y Almagro se enzarzasen en una agria disputa por el botín que marcaría el inicio de una década de guerras civiles, primero entre los conquistadores y luego entre estos y los leales a la Corona, que se cobrarían la vida de sus principales protagonistas. La autoridad real no quedaría afianzada hasta el gobierno del virrey Francisco de Toledo (1569-1581), que establecería definitivamente la arquitectura organizativa del virreinato.

No clasificados 7,00  Añadir al carrito
«Lepanto», Desperta Ferro Ediciones
«Lepanto», Desperta Ferro Ediciones
«Lepanto», Desperta Ferro Ediciones

Título: Lepanto
Autor: Despertaferro Ediciones. Historia Moderna

¿Por qué comprarla? Con sólo 100 páginas podrás adquirir las nociones mas importante sobre una batalla que cambió la Historia del mundo. Gráficos, dibujos y esquemas de bella factura te ayudarán a hacerte una idea más precisa de cómo se desarrolló esta batalla.

Plazo de Entrega: 2-3 días laborables

 

 

 

No clasificados 7,00  Añadir al carrito